Diario Irlandés - Heinrich Böll

Durante gran parte de la historia del hombre uno de los más sabios consejos, efectivo generación tras generación en pos de combatir la intolerancia y abrir las mentes contra el embrutecimiento del pensamiento único, ha sido el de viajar, interaccionar con otras civilizaciones; conocer mundo. El viajero regresaba y sus allegados se reunían para escuchar sus aventuras mientras absorbían conocimientos. En las últimas décadas el hecho de viajar, si bien sigue siendo una recomendación saludable, carece del potencial cultural que atesoraba en otras épocas; ahora todo el mundo viaja. Igualmente ha perdido parte del romanticismo y su capacidad de asombro; quien más o quien menos, antes de salir de casa, se ha documentado y visto fotos y vídeos de aquello que luego visitará, conociendo incluso de antemano, las opiniones de aquellos que ya durmieron en sus futuras camas.
Diario irlandés es un libro anterior a esa globalización cultural que acapara hoy día los viajes; la antítesis del típico «libro sobre Irlanda» donde el lector puede hallar datos económicos, históricos u otros reclamos; nada que ver con una guía de viajes.

Fruto de su estancia en la isla entre los años 1954 y 1957, Heinrich Böll rescata entre las páginas de esta pequeña joya de la literatura de viajes, el espíritu del irlandés antes de que el turismo en masa lo destiñera, desgranando a lo largo de dieciocho «fragmentos de prosa», un país anclado en el siglo XIII que mastica pobreza mientras alimenta la esperanza; parco en palabras, que no le gusta madrugar y abarrota cines e iglesias con la misma devoción santa, país de casas vacías, pueblos desiertos, que exporta a sus hijos, perros, tabaco, galletas, cerveza, curas, whiskey, monjas y caballos.

Entre caminos que ya no recorre nadie, Böll va conjugando reflexiones, andanzas, desvaríos, situaciones inverosímiles en la distancia, textos escritos al detalle, de intimidades, silencios, resignaciones, sorpresas a las que no termina de acostumbrarse el viajero; que impactan como saetas en la diana. Lecturas de sonrisas tristes y alegres lágrimas, que nos traen y nos llevan, y nos dejan varados con notas de ironía entre gentes que desnudan sus almas.

«-Dímelo francamente -me dijo Padraic después del quinto vaso de cerveza-. ¿Tú no crees que todos los irlandeses están medio locos?
-No -le dije-; creo que solo la mitad de los irlandeses están medio locos.
-Tú tendrías que haber sido diplomático -dijo Padraic, y pidió la sexta cerveza-. Pero ahora dime francamente si nos consideras un pueblo feliz.
-Me parece -dije- que sois más felices de lo que os pensáis. Y si supierais lo felices que sois, enseguida encontraríais algún motivo para ser desgraciados. Tenéis muchos motivos para ser desgraciados, pero además es que os gusta la poesía de la desgracia. A tu salud.
Bebimos, y solo después de la sexta cerveza se atrevió Padraic a preguntarme lo que hacía tanto tiempo ya que tenía ganas de preguntarme.»

Y Böll responde y sigue preguntando, vertiendo saberes en crónicas que matizan el carácter de un pueblo que no conoce la prisa, consciente que «cuando Dios hizo el tiempo, hizo suficiente». Sólo en ese sosiego puede apreciarse un cielo de nubes que albergan, todos los tonos grises que separan el negro del blanco, que vierten sus aguas sobre praderas de verdes sombras, gotas en las que el lugareño observa alegría al caer en tierra firme tras kilómetros de océano regado, pues «¿qué placer puede producirle a la lluvia caer siempre en el agua?». Reflexiones y costumbres de quienes sobreviven en ese paraíso perdido, felices a pesar del hambre, de las normas clericales, de su fe, su escepticismo, su gobierno... donde la importancia de un imperdible, una botella de leche junto a una puerta, o la condición de forastero para abrir una taberna, son determinantes.

«Trece años después» Heinrich Böll vuelve a la isla, pero la Irlanda con la que se encuentra ya no es la misma, ha avanzado en estos años lo que otros países en varios siglos y ni los perros se comportan de la misma manera, por lo que decide poner fin a estas crónicas de viajes, anexo que acompaña en esta edición de Plataforma Editorial, a otro reivindicativo, «En defensa de los lavaderos», un ensayo sobre la dignidad del escritor en una literatura libre de prejuicios.

Cierro estas sensaciones sobre la esencia oculta de Irlanda con el mismo texto con el que el autor abre la obra, palabras al más puro Diario irlandés:

«Esta Irlanda existe, pero el autor no se hace responsable si alguien va allí y no la encuentra.»

El corazón de los caballos - Pablo Hermoso de Mendoza


Las historias de la gente de campo han de contarse con la sencillez y cercanía precisas para disfrutarlas sin necesidad de recurrir a interpretaciones o tecnicismos que las desvirtúen; El corazón de los caballos está narrado con esos criterios. Pablo Hermoso de Mendoza, el hombre que cambió la concepción del toreo a caballo, se apea del mismo para deleitarnos con una aventura real, que, más que una temprana autobiografía, es un compendio didáctico y muy ameno, orbitado alrededor del caballo; doma, crianza, anatomía, veterinaria, equitación, psicología y muchas caricias, «la violencia no sirve de nada en este mundo, y menos con estos animales».

TEMAS DE HOY / PABLO HERMOSO DE MENDOZA
De familia muy humilde, Pablo se enfrentó a la vida escolar (y militar) con la rebeldía de un potro sin domar en manos de un mal domador; «para mí tanto la escuela como el cuartel fueron dos cárceles en las que nunca entendí por qué tenía que estar encerrado».  La relación con su padre, tratante de profesión, era dura para un niño que desde edad temprana tenía que atender el continuo tránsito de cabalgaduras que pasaban por la casa, la mayoría animales resabiados, sobreviviendo milagrosamente a caídas, pisadas, mordiscos y coces. A pesar de las penalidades, su pasión por estos animales y el constante instinto de superación hicieron que aprendiera a leer en sus expresiones y actitudes convirtiéndose, con los caballos como únicos maestros, en uno más de la manada. Había acertado en su pronóstico el tutor del colegio cuando al abandonarlo de manera temprana, les dijo a sus padres que no se preocuparan, que allí se despiertan vocaciones y nuestro protagonista ya la tenía, ¿para qué desencaminarlo?

Hoy en día Pablo Hermoso de Mendoza es Catedrático del toreo, y a pesar que desde muy joven combinaba las rutas a caballo con otras modalidades hípicas como el raid o el salto, no fue hasta el día que presenció por televisión una corrida de rejones en Las Ventas, cuando quedó seducido por este arte; el impacto fue tan fuerte, que esa misma noche cabalgó convencido que él sería torero.

Solitario en su Navarra natal, alejado de los grandes maestros de la equitación, tuvo que aprender a fuerza de aplicar los pequeños detalles que veía en los libros y videos que caían en sus manos, llegando a enfrentarse sin ninguna preparación a su primera vaca, una «hembra resabiada de siete u ocho años»  creciéndose, como el toro bravo, ante el castigo y las dificultades, «y me paré a pensar que, si aquello era mucho más difícil de lo que parecía, aún merecía más la pena seguir indagando.» / «nunca recibí clases, sino que me dedicaba a “robar”, como las urracas, las cosas que les veía hacer a los demás rejoneadores». También así fue aprendiendo nociones básicas sobre la lidia, como que el sencillo hecho de que al toro no se le sangra por gusto de nadie, como opinan quienes careciendo de cultura acometen contra la fiesta, sino «para que pierda algo de fuerza y no se congestione».

Llegado 1990 decide beber del manantial del toreo a caballo y emprende viaje a Portugal en su viejo Seat 131, siendo recibido en casa de Pepe Lupi, y posteriormente en la de Joao Moura; los consejos de Moura profundizan en nuestro artista, quien pasa a considerarle su único maestro. En estos viajes fue germinando el fruto de muchos años de trabajo,  y aplicando a su concepción del toreo, la filosofía de los cavaleiros portugueses, consiguió transformar sus caballos en ágiles muletas de 500 kilos, convirtiéndose en la figura más grande de la historia del rejoneo.

El corazón de los caballos está narrado por Pablo en primera persona, ofreciendo en su lectura la cercanía de estar compartiendo con él una amena sobremesa. La sencillez de sus palabras hace que tecnicismos ecuestres se tornen explicaciones coherentes para el profano, poniendo de manifiesto desde observaciones básicas, como el movimiento de las orejas equinas, a lecciones de anatomía donde explica de manera sencilla aspectos como la diferencia funcional entre la largura del cuello, la dureza de la boca «la boca es solo un reflejo de todos sus defectos o virtudes físicas» o el remetimiento de los posteriores bajo la masa. En el texto, el autor nos desvela infinidad de anécdotas, algunas muy personales, como el contrabando de caballos entre España, Francia y Portugal, los problemas que le dieron muchos de sus caballos más conocidos, entre ellos las dificultades para convertir a Cagancho en estrella del toreo y cómo «aquel potro, que hubiera sido desechado al primer vistazo por un tribunal de la raza lusitana, se convirtió prácticamente en el prototipo del caballo de rejoneo», alcanzando cuotas más altas de celebridad que cualquier otro caballo de la historia. No escatima Pablo en desvelar aspectos económicos, de los que se hablan en los despachos, ni en referirse al precio que pagó por Cagancho o al cheque en blanco que rechazó de un comprador anónimo colombiano quien le ofrecía por un solo caballo, más dinero del que pueda llegar a ganar en toda su carrera como rejoneador. Igualmente nos detalla polémicas surgidas con los compañeros de plaza donde llegó a haber «codazos», u otras como con los hermanos Domecq, quienes quisieron atraparle con un exclusivo contrato, o las consecuencias derivadas de su negativa a torear si no le pagaban como al mejor.

A través de mil y una historias vamos siguiendo las andanzas de un hombre que salido de la nada se convierte en figura mítica del rejoneo,  llevando su espectáculo cultural por medio mundo, recogiendo desde el albero características afines a cada pueblo. Llama la atención la gran afición que tiene Estados Unidos, con clubes taurinos muy activos, el fervor mexicano, en cuyo aeropuerto fue recibido por más de 100 periodistas con campañas de promoción al nivel del artista más prestigioso, o la élite portuguesa, «Lisboa es la cátedra del rejoneo y la plaza que más me impone de todas las de los nueve países en los que he toreado». Mención aparte lo cultamente preparado que asiste a la plaza el público francés, «es un gusto ver allí en los toros a intelectuales, a pintores, a escritores, a cineastas o a gente famosa de París que buscan en la fiesta lo que no encuentran en otros espectáculos: autenticidad, vida y muerte, plasticidad, color, pasión… toda esa mezcla de emociones que les engancha.»

Una estupenda historia real que será el deleite de cualquier aficionado al caballo, al toro y en general para cualquier amante de los animales; una vida que ha sido un continuo intento de superación. Un jinete, un centauro, un matador de toros.

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«El toro es un prodigio de la naturaleza que vive en libertad, en unos parajes que no disfruta ningún animal doméstico, durante más años que cualquier otro destinado a la producción y, sobre todo, nunca se ve humillado. Después de cuatro años se le mete en una plaza y se le engaña, pero no se le humilla, ni se le maltrata ni se le tortura, como se asegura falsamente, sino que muere con honor y dignidad en el calor de una lucha honesta. Yo al toro le respeto, pero no le tengo compasión, porque sería el peor desprecio que se le podría hacer. Prefiero admirar y temer de él esa fiereza, esa seguridad en sí mismo, esa capacidad de ataque a todo lo que le rete, sin miedo a nada, y esa voluntad de liderazgo». 

Masaje para un cabrón - Ana R. Cañil

«En estos tiempos, lo verdadero y lo falso se desdibuja en nuestras mentes con gran facilidad. Con lo de la corrupción y los millones en Suiza, las historias que oímos todos los días de políticos y financieros, nada nos extraña. Damos por posible todo lo que nos cuenten de estos personajes, como damos inevitable también que nos tuerzan nuestras vidas con sus decisiones y su dinero, sin más. No tenía más que mirarme a mí misma, quién había sido, quién terminé siendo y quién era ahora, de nuevo gracias a cómo había administrado mi destino toda esta ralea.»

ESPASA / ANA R. CAÑIL
Quien escribe el párrafo anterior es Tasia, protagonista principal y narradora de Masaje para un cabrón, cuarta obra publicada por Ana R. Cañil; una novela estructurada a modo de diario, carente de fechas, sobre tres cuadernos escolares «tipo Rubio», a quien Tasia humaniza («Hola, Cuaderno»/«Hasta mañana, Cuaderno.») relatando a modo de terapia y por consejo de su médica, lo primero que la viene a la cabeza; el estallido de la burbuja inmobiliaria ha precipitado su vida al vacío. Felizmente casada y con dos hijos, había pulido sus estudios de esteticista junto a Silda, propietaria del salón de belleza donde confluyen «las damas más influyentes y glamurosas de Madrid». El negocio floreciente de su marido, albañil metido a constructor, iba viento en popa, por lo que ella también decidió prosperar y abrir su propio salón de belleza en Fuenlabrada, tras estudiar las características de las mujeres que prosperaban económicamente en esa zona: «las mías eran mujeres de albañiles elevados a maestros de obras que se creían arquitectos, de fontaneros que alguna denominaba ingenieros de cañerías o de electricistas que de chispas habían pasado a ser poco menos que primos de Edison». Pero la burbuja estalla, su marido se entrampa en una mala operación comercial, y todas sus ilusiones quedan truncadas; se ve obligada a cerrar su negocio, están a punto de embargarle la casa y la situación matrimonial es insostenible, «un tío que no conozco desde que se quedó en el paro».

Tras padecer durante cinco años la agonía de su nueva situación, habiendo caído el marido en la bebida y ella, soportando episodios esporádicos de violencia de género, decide echar un órdago a la vida agarrándose al primer trabajo que la sale, siendo este como limpiadora en el EuroMadrid Castle; un hotel de lujo cercano a Plaza de Castilla, ubicado en uno de los cuatro rascacielos más altos de España. El opulento entorno de su nueva situación laboral le hace plantearse otros aspectos, antes ignorados, «Son bastante guarros aunque sean ricos. Se puede saber casi todo de un hombre o de una mujer por los restos que dejan en su dormitorio de hotel» / «Si la pobreza es limpia, huele a lejía, a jabón Lagarto, a estropajo de esparto, que era a lo que olían los zaguanes en mi pueblo cuando volvíamos en verano».

Al poco de encontrar este trabajo, empieza a tener encuentros esporádicos con un amante, estableciendo en el barrio de Lavapiés, su nidito de amor, recuperando así el placer sexual y la alegría por vivir. El odio por su marido aumenta a diario, responsabilizándole de todas sus desgracias, hasta que un día este la agrede sexualmente, rompiéndose definitivamente la relación.

En su cabeza se suceden los recuerdos de tiempos mejores, y decide tomarse la justicia por su mano y acabar con todos aquellos que la han llevado a su actual situación. En connivencia con dos de sus amigas y emulando a las Tofanas, se plantean varios asesinatos, entre ellos el de su marido (el cabrón), administrándoles digoxina, un medicamento que acelera el corazón y no deja rastro; ni rastro, ni cargos de conciencia «¿Cómo crees que se han hecho las guerras? Justificando todo con las buenas acciones, con los valores que se iban a alcanzar». Tras una prueba de muestra con resultado positivo, y antes de asesinar al siguiente en la lista, Tasia recibe una proposición de su jefe: «Me abordó directamente. “Tasia, tú sabes qué es eso del final feliz. En todos los países asiáticos forma parte del masaje a los clientes y es, sencillamente, hacerles una paja estupenda, que además es muy saludable y agradecen con excelentes propinas.”» / «Tranquila, mujer, no te descompongas.» «te doblaría el sueldo y creo que debes verlo con la mirada de una profesional, como los ginecólogos o las enfermeras se toman una exploración vaginal o un tacto rectal.». A sus cuarenta y ocho años, y con necesidades económicas los límites morales están difusos, y este plus laboral puede abrirle las puertas para salir del atolladero y facilitar su deseo de ajusticiar a todos los culpables de la crisis; «entre los cabrones entran los banqueros, abogados, arquitectos, y políticos, albañiles y fontaneros».

Masaje para un cabrón es una novela sobre la crisis actual que azota el país con el beneplácito embaucador de todos los partidos políticos;  por sus páginas desfila la corrupción (Bárcenas, Pujol…), las estafas de las Cajas de Ahorros (las Preferentes…), despidos laborales (Coca-Cola…),  desahucios judiciales y demás. Entre toda esa bruma maloliente asistimos al renacimiento de Tasia, abandonando el estilo choni de Fuenlabrada y recuperando el glamour que la hizo triunfar junto a Silda entre la gente más chic. Enternecedora, irónica, a veces cómica, sus desgracias alternan el humor negro y el drama, manteniendo siempre el cariño de fondo, incluso en el odio latente hacia su marido donde quizá se mantengan imborrables los recuerdos de aquel que fue. En su ascendente andadura deja al descubierto muchas de las miserias de los ricos de siempre, así como de aquellos otros, los neohorteras,  don nadies en la mayoría de los casos, a quienes el pelotazo inmobiliario ha situado en un nivel de vida para el que no están culturalmente preparados y en el que a duras penas consiguen mimetizarse: les encanta decir que van a correr «training o raning o similar lo llaman ellas, con el coach (creo que se escribe así o así lo pronuncian, con una patata en la boca».

Un relato de Ana R. Cañil del que se pueden sacar muchas conclusiones y que a buen seguro complacerá a aquel lector que busque en este libro pasar un buen rato, porque, literatura aparte, ¿a quién le desagrada un masaje con final feliz? 

La vida contra las cuerdas – Luis J. Esteban Lezáun

Dejó impreso Jacinto Octavio Picón en su «Lázaro: casi novela» que «la vida es combate de pasiones que unas a otras se hieren y lastiman». Con esta acústica de fondo, Luis J. Esteban Lezáun nos presenta en una doble trama, La vida contra las cuerdas, una fábula de combates, pasiones y heridas. A través de nueve de los diez capítulos / rounds, el autor va desgranando dos historias de lucha distanciadas quince años que conviven en paralelo; la final del Campeonato Mundial de Boxeo por el título de los pesos medios y el periodo de adolescencia de un muchacho de pueblo, confluyendo ambos hilos en el definitivo décimo round, entre las doce cuerdas del cuadrilátero.

«Recuerdo la primera lección del Jefe, hace más de una década. El boxeo es como la vida, me dijo, lo importante no es golpear, sino evitar que te muelan a hostias
PLATAFORMA ED. / LUIS J. ESTEBAN LEZÁUN
Caesars Palace, Las Vegas. Combate televisado que confirmará a Mister KO en el trono mundial de los pesos medios; sus últimos dos contrincantes fallecieron a consta de sus brutales puñetazos. En la esquina contraria un español, víctima idónea para que el americano consiga su propósito. Entre el público caras conocidas: Mike Tyson, don King, Manny Pacquiao o Juan Manuel «Dinamita» Márquez. La silla reservada para la mujer del hispano está vacía, está tapándose los oídos en el vestuario. Uppers, jabs, hooks, crochets y directos se suceden destacando la demoledora potencia de los puños de Mister KO así como su falta de deportividad haciendo enfervorecer al cobardeo de la grada, hambrientos del morbo inquisidor que proyecta la ejecución pública.

Puerto Antiguo, España, quince años atrás. Momo recibe en sus carnes la dura etapa de adolescente donde enamorado de Celia, es víctima de los abusos de dos malotes del colegio, Vílchez, el Puñalitos y su servil subalterno Benavides. Huérfano de padres reside junto a su hermana Alejandra, la cual para más inri, trabaja de camarera para el mezquino Puñales, padre del Puñalitos. En esta partida desigual entre los dos hermanos y estos miserables cuentan con el apoyo de su vecina Hellen Schoeder, así como del Quinito, un exboxeador profesional. Las aventuras y desventuras de Momo transcurren junto a su compañero de pupitre Quintanilla, un admirador incondicional del personaje de Pérez-Reverte, el Capitán Alatriste, a quien copia en su forma de hablar y se empeña en usurpar su apodo consiguiendo como resultado el sobrenombre de Caratriste o Quintanilla el Pollatriste. Antoñito el Mediahostia, don Wenceslao el maestro, el padre Agustín, Juanon y Aurelio el cura, son otros de los personajes de este drama donde no faltan robos, armas y agresiones sexuales.

La vida contra las cuerdas tiene un fuerte fondo educativo potenciado en el personaje de Hellen Schroeder, quien ve reflejado en Momo al hijo que nunca tuvo y no se cansa de darle buenos consejos. Igual le abre los ojos frente a un suspenso, «las puntuaciones importantes de la vida no son las académicas», que utiliza artilugios propios, como el Rosal de las Frases Sabias (rosas de papel que desenvueltas albergan didácticas frases) o el Cofre de los Versos Rotos. «Momo no entendía muy bien por qué aquella diminuta arca se denominaba Cofre de los Versos Rotos. Los versos que contenían no estaban rotos, ni quebrados, ni amputados. Los versos estaban enteros. Lo que estaba roto, en todo caso, era el poema, y solo hasta que la mano de Momo extraía de las cajitas las tiras de papel y les daba la vuelta, componiendo el poema completo. Pero Hellen le había dicho que el nombre grabado en la tapa era el correcto, porque los versos aislados son versos rotos. Porque un verso, en sí, no tiene sentido. Su significado remite a otros versos y únicamente en ellos alcanza la plenitud. Como las personas. Una persona enclaustrada, le había dicho la mujer, es una persona rota o, al menos, demediada, incompleta. El sentido de nuestra vida solo se cumple en unión de otras vidas, de otras personas. Un hombre aislado es un absurdo. Una mujer solitaria es un concepto vacío. La unión de un hombre y una mujer llena de razón sus vidas, la dota de significado, las nutre de sentido

Me ha resultado una lectura muy amena, donde el drama se ve desdibujado con hábiles toques de humor. Quiero destacar superior la narración en primera persona del combate del Caesars Palace, llegando a hacérseme demasiado corta. Por contra la parte referente a Puerto Antiguo, narrada en tercera persona la he encontrado algo extensa, en especial cuando el autor se prodiga relatándonos el pasado brasileño de Hellen, del cual no he encontrado ningún aporte al argumento de la novela. En ambas tramas Luis J. Esteban Lezáun transmite un mensaje de instinto de superación y  conservación de los valores, siendo más acentuado en esos duros años de adolescencia donde cualquier afrenta u opinión pueden convertirse en un muro infranqueable. 

«Cúbrete, no te ciegues. Pega los codos a los costados y mantén la guardia alta. Baila a su alrededor, sácalo de quicio». Puedes caer una y mil veces, ¡no pasa nada!, todos vivimos contra las cuerdas, «lo importante es volver a levantarse», la vida es un combate incesante; una intensa y (a veces) feliz agonía.

La sangre de los libros - Santiago Posteguillo

Si revisamos las efemérides de ayer, 2 de junio de 2015, no encontraremos noticias de especial transcendencia, no será un día recordado a nivel mundial por ningún aspecto reseñable, mas en el quiosco de los helados ayer fue uno de esos días cuya fecha no será fácil de olvidar, y es que, a pesar de tener el verano ya encima, circunstancias personales han obligado a mi querida Ángeles a cesar su actividad al frente del quiosco, no pudiendo rechazar una buena oferta de quien explotará su excelente situación utilizando el inmueble para otras actividades más rentables. Hoy es un día triste, pero la vida sigue y no queda otra que tirar para adelante. En relación con este blog, intentaré seguir escribiendo, impregnando de sensaciones aquellos recuerdos que van quedando de lo que voy leyendo, y si bien ya no volveré a teclear desde el quiosco, entre mis letras siempre quedará un poquito de su magia, y la de aquellos maravillosos helados de nata y sueño. La reseña que presento a continuación corresponde a un libro que muestra hechos curiosos de la historia de la literatura, así como sobre las penurias y dificultades que padecieron algunos de los escritores más conocidos, un tributo escribir sobre ellos en un día tan señalado.

Golowin - Jakob Wassermann

(25 de mayo de 2015.)
Afuera del quiosco, aún queda el fétido olor que acompaña a los procesos electorales en los países donde no se obliga por ley a que se cumplan las promesas que reflejan los programas políticos. Por suerte al quiosco no llegan esos efluvios, o al menos no me he dado cuenta pues llevo unos días con una gran mujer en la cabeza y me mantengo al margen de las cosas banales. Esta vez no se trata de Ángeles, al menos de manera directa, y cuando lea este comentario no sé cómo se lo tomará; cada vez le da más coraje que la mencione en el blog, y eso que hasta ahora no he conseguido que lea alguno de los libros que comento, o eso dice. Con Golowin creo que ha hecho una excepción, llevo unos días recordándola su enorme parecido con María von Krüdener y últimamente veo que se sonroja más de la cuenta cuando me quedo mirándola.